“La nacionalización de la industria petrolera se convirtió en un motivo de orgullo nacional en Venezuela”

Tras el reciente secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, la atención internacional se ha centrado nuevamente en Venezuela y en el papel del petróleo en la historia política y económica del país. En esta entrevista, el historiador Guillermo Guzmán Mirabal explica cómo el petróleo influyó en la transformación de Venezuela en el siglo XX, por qué la preservación de los archivos históricos está cada vez más en riesgo y cómo el proyecto Energía y Petróleo busca salvaguardar la memoria histórica de Venezuela en un momento de profunda incertidumbre.
“El descubrimiento de petróleo transformó a Venezuela en una de las economías más prósperas de América Latina”
LISA: La cuestión del petróleo venezolano no solo ha cobrado protagonismo en las últimas semanas, al menos desde una perspectiva europea. ¿Podría resumir brevemente la importancia del petróleo para la historia y la identidad nacional de Venezuela?
Prof. Guzmán Mirabal: Las provincias que, tras la independencia, conformaron Venezuela, eran exclusivamente productoras de productos agrícolas. Esta gran economía persistió durante todo el siglo XIX, durante el cual el país fue asolado por guerras civiles hasta 1903, cuando finalmente se instauró la paz. El petróleo apareció en 1914, cuando Royal Dutch Shell perforó su primer pozo. A partir de entonces, los ingresos estatales pasaron a depender gradualmente del petróleo, dejando de depender exclusivamente de los ingresos agrícolas. En 1926, los ingresos petroleros superaron por primera vez a los agrícolas, una tendencia que continúa hasta la actualidad. Desde el punto de salida, el petróleo pasó a ser propiedad del Estado venezolano. Esto cambió la dinámica de la relación entre el Estado y los particulares, creando una situación económica única: los particulares pasaron de producir riqueza a convertirse en receptores de la renta generada por el petróleo, propiedad del Estado. Este fenómeno se conoce como Venezuela rentista . El Estado venezolano, con sus recursos petroleros, fue el motor de la transformación de Venezuela durante el resto del siglo XX, capaz de «comprar» para la sociedad venezolana la salud, la educación, el desarrollo de infraestructura moderna, la educación popular, la urbanización y, en gran medida, la creación de una clase media y valores democráticos. A partir de 1958, se estableció un sistema democrático en el país, basado y financiado en gran medida por los recursos petroleros. Para la sociedad venezolana, el petróleo se asocia con el progreso, el bienestar, la modernidad, el avance tecnológico, las nuevas formas de interacción y los nuevos hábitos de consumo, especialmente los estadounidenses. Con la llegada del petróleo, el país desplazó su enfoque de Europa a Estados Unidos, y las inversiones estadounidenses fueron inmensas, imponiendo el «estilo de vida americano». A diferencia de lo que ocurrió en el resto de América Latina, especialmente en el Caribe, el «imperialismo yanqui» en Venezuela trajo progreso y bienestar, en lugar de sospecha y resentimiento. Si bien a principios del siglo XX Venezuela era una de las economías más pobres de América Latina, el descubrimiento del petróleo y la llegada de las compañías petroleras la transformaron en una de las más prósperas del continente.
La nacionalización de la industria petrolera en 1976 (el 1 de enero se cumplió su 50.º aniversario) representó, para la generación de políticos de la época, la concreción de uno de los objetivos de la democracia: la gestión de los recursos de Venezuela por los propios venezolanos. Independientemente de si se está de acuerdo con esta premisa o de si la nacionalización fue una decisión acertada, la creación de PDVSA [Nota editorial: PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.) es la empresa petrolera estatal de Venezuela] fue un éxito, convirtiéndose rápidamente en una de las compañías energéticas más importantes y mejor gestionadas del mundo, hasta 1999. La nacionalización de la industria petrolera también fue un proceso exitoso en sus relaciones con las compañías petroleras y el gobierno estadounidense, ya que se llevó a cabo de mutuo acuerdo, tras intensas y transparentes negociaciones, y con una compensación completa por todos los activos. Además, las antiguas empresas concesionarias permanecieron como «asesoras» de PDVSA, contribuyendo durante los primeros años a la adecuada gestión del negocio petrolero por parte del Estado venezolano. Este exitoso proceso se convirtió también, en la conciencia colectiva de la sociedad venezolana, en una fuente de orgullo nacional.
LISA: Con Red Historia Venezuela, actualmente trabajas en el proyecto de conservación y digitalización «Energía y Petróleo», financiado por la Fundación Gerda Henkel. El proyecto busca preservar y hacer accesibles materiales históricos que documenten el papel central que ha desempeñado el petróleo en la historia de Venezuela, como se mencionó anteriormente. ¿Qué tipo de fuentes históricas se preservan en el proyecto y por qué son tan importantes?
Prof. Guzmán Mirabal: En Venezuela, país productor de petróleo, no existe un archivo organizado y centralizado sobre el petróleo. De hecho, prácticamente no hay información en línea sobre este tema. El Archivo Petrolero incluirá el archivo personal de Gumersindo Torres, Ministro de Fomento (1917-1922 y 1929-1932), quien jugó un papel decisivo en la promoción de las primeras leyes y regulaciones para limitar la explotación de los recursos naturales de Venezuela por parte de empresas extranjeras. En este archivo, encontramos, por ejemplo, los primeros contratos establecidos entre el país y las compañías petroleras. También se incluyen notas sobre las conversaciones entre el Estado y las compañías petroleras, que ilustran el proceso de aprendizaje de Venezuela —un país precario sin expertos en petróleo (Torres era médico de profesión)— y la creciente comprensión del Estado sobre el negocio petrolero y la escala de la industria en la que se estaba insertando. De igual manera, muestra el proceso de aprendizaje de las compañías petroleras respecto a hasta dónde podían llegar sin comprometer su relación con Venezuela. Vale la pena recordar que durante esos años se produjeron nacionalizaciones unilaterales de activos petroleros en Bolivia (1937) y México (1938).
Este repositorio proporcionará acceso en línea a cuatro revistas corporativas de las filiales locales de Standard Oil Company de Nueva Jersey, Gulf Oil Corporation y Royal Dutch Shell. En conjunto, estos materiales ofrecen una perspectiva única sobre la construcción nacional desde dos perspectivas: la de las empresas estadounidenses y británicas que operan en el país, y la del gobierno, representado por el principal funcionario responsable de implementar las regulaciones industriales. La profundidad y el contraste que ofrecen estas fuentes no están disponibles en ningún otro lugar, ni en formato físico ni digital.

“Durante muchos años, los archivos históricos no han recibido la financiación necesaria para su funcionamiento”
LISA: ¿Cómo afecta la actual crisis humanitaria e institucional a los archivos y la memoria cultural en Venezuela?
Prof. Guzmán Mirabal: La actual crisis humanitaria e institucional está afectando los archivos y la memoria cultural venezolanos en varios niveles. La política del régimen actual ha sido restringir el acceso físico a los archivos nacionales, que han estado cerrados a investigadores especializados y al público en general, permitiendo un acceso muy limitado solo a un pequeño grupo de investigadores leales al régimen. Además, no ha habido ningún plan para actualizar las colecciones de archivos con nuevas tecnologías para la conservación, la digitalización y la difusión en línea. Tras muchos años de falta de inversión y abandono, muchas de las instituciones controladas por el gobierno se encuentran en un estado deplorable en cuanto a su infraestructura: sin aire acondicionado, sin deshumidificadores, con filtraciones de agua en el techo y las tuberías, etc. Además, carecen de personal especializado en conservación de documentos y manejo de materiales históricos. El caso más alarmante es el de la Biblioteca Nacional.
Por otro lado, existen otros archivos históricos que, si bien dependen de recursos estatales, están controlados por instituciones independientes que no están alineadas con el régimen actual. La más importante de ellas es la Academia Nacional de la Historia. Durante muchos años, estas instituciones no han recibido la financiación necesaria para su funcionamiento, lo que ha comprometido su infraestructura y su correcto funcionamiento.
FUENTE: https://lisa.gerda-henkel-stiftung.de/interview_guzman_mirabel_venezuela?language=en
